Los diarios de John Cheever conforman un conjunto de textos tan descarnados como bellos en su forma y prosa. Distribuido en episodios que abarcan casi los últimos 40 años de su vida, el autor transcribe su intimidad, visión de la literatura y una serie de factores que configuraron su obra global. No se trata solo de un diario de hechos objetivos, sino de unos largo conjunto de relatos acabados en sí mismos.